El Plasma Laser es la herramienta más novedosa, segura y efectiva para tratar de forma no quirúrgica el exceso de piel, arrugas, manchas y xantelasmas entre otros problemas estéticos alrededor de los ojos, cumpliendo con las siguientes ventajas.
El Plasma Pen es un nuevo dispositivo cuyo efecto es similar a un láser: Consigue una combustión controlada sobre las lesiones. Sin embargo, mientras un láser penetra en la piel para quemar en profundidad, el Plasma Pen actúa en la superficie.
Permite actuar sobre una lesión superficial sin dañar capas más profundas y así evitar la formación de cicatrices.
Está indicado en:
Asimismo, es una excelente opción para el rejuvenecimiento periorbital y peribucal, ya que induce una retracción de la piel; por ello, es muy eficaz en la blefaroplastia no quirúrgica y el lifting epidérmico, así como en el tratamiento de arrugas (especialmente indicado en el código de barras y en las patas de gallo).
La técnica deja unas costras muy superficiales en la piel que caen a partir de 5-7 días. Cuando caen estas costras, la zona queda con ligera rojez que disminuye paulatinamente a lo largo de 1-2 meses. Durante esta fase se puede aplicar maquillaje para que no interfiera con tu vida social.
Ventajas:
Puedes volver directamente a tus actividades cotidianas; mínimo impacto sobre la vida social.
Blefaroplastia no quirúrgica
Hasta hace poco, el único tratamiento de los párpados “caídos” ha sido la cirugía, en forma de una blefaroplastia. El excedente de la piel en el párpado superior forma un pliegue que impide que la persona pueda abrir bien el ojo.
El Plasma Pen produce una retracción de la piel del párpado quitando el pliegue que interfiere con la apertura del ojo. El tratamiento se realiza en la misma clínica; no es necesario someterse a una intervención quirúrgica en quirófano.
La blefaroplastia no quirúrgica con Plasma Pen se realiza mediante múltiples puntos de sublimación de la capa más superficial de la epidermis. Esto produce una retracción de la piel del párpado y lo eleva. Dado que estos puntos no sobrepasan la epidermis, no producen sangrado y no dejan cicatriz; tampoco es necesaria ninguna sutura al final del procedimiento.
Suele ser necesario de 2 a 5 sesiones de tratamiento para alcanzar el efecto deseado, y el resultado puede durar 2 ó más años.